César Cid, de CESS, ha reunido The Artphabet: 26 letras tridimensionales vinculadas a artistas. Creative Boom presentó el proyecto el 27 de octubre. La página del estudio permite recorrer la colección original.

Nos interesa el ejercicio: ¿cuántas pistas deben sobrevivir para que un lenguaje visual siga siendo reconocible? Al retirar el tema, pasan al frente material, contorno, color y movimiento. Una letra se convierte en un marco pequeño para experimentar. Hay menos espacio que en un cartel, pero enseguida se nota cuándo una idea depende únicamente de una imagen conocida.

Es una serie de obras individuales, no una tipografía para textos largos. Tiene más sentido observar la expresión de cada objeto y las relaciones dentro del conjunto. Podemos probar un ejercicio propio: transmitir una corriente conocida mediante una sola forma, sin copiar una obra concreta. La historia del arte sirve por fin antes de que empiece la discusión en los comentarios.